lunes, 2 de septiembre de 2013

Todo lo vence el amor

(Para JOSÉ MARÍA SILVA, que se nos acaba de ir)


Ayer hubo jarana en el cielo. Jotas, baile mayor, entradillas y fiesta. Eran cerca de las diez y el tío Silva se nos iba cantando su Palencia del alma, toda la música, la memoria llana de sus gentes, el alma de una tierra en las vísperas de su fiesta grande, en honra de San Antolín.

Pregonero de los saberes, de los decires, del cántico hondo de los pueblos; almacántaro de vocación, comandante de dulzaineros, juglar de las voces medievales, compañía de gigantes y cabezudos. Dulzainero de Tierra de Campos, personaje de alto riesgo, adictivo, enorme, inmenso como su abrazo, robusto como los árboles que nacen de la tierra y siempre apuntan a lo alto. Amor en cuatro letras. Chus.

Ayer hubo jarana en el cielo y aquí, pegados a la tierra, ese dolor que te araña sin anunciarse, que te roba las palabras. Dolor compartido en teléfonos y pantallas de ordenador, un sólo corazón latiendo, tanto amor. Dolor en centenares de gargantas que tantas veces hemos cantado, y brindado. Besos en los labios que tantas veces compartieron pipas y dulzainas. Abrazos en las manos que tañeron al alimón cítaras, zanfonas y guitarras, acordeones y todo tipo de instrumentos inventados y por inventar.

Alcalde perpetuo de la patria de los músicos, de los locos y de los bohemios, de los que buscan en las raíces del terruño la sabiduría de nuestros mayores. Generoso en cuerpo y alma. Embajador de los quesos del Cerrato, del paisaje palentino que dibuja montañas y cereales, de las puertas abiertas de la casa y del corazón; abanderado de la sonrisa perpetua, del abrazo que duele de apretado, de la generosidad sin fronteras que sólo conocen los hombres buenos.Te echaremos de menos y serás ya siempre canción, viento, caricia. Villaumbrales tan huérfano.

Gracias, querido Silva, por tanta compañía, por tanta amistad, por la anchura de la sonrisa y el abrazo, por la pasión de cada instante. Gracias por la música, por la memoria, por tanta alegría, por tanta amistad, por lo compartido, por lo festejado. Gracias por tu vida.

Todo lo cría la tierra, todo lo vence el amor.

Te queremos.


(Ayer, en las vísperas de San Antolín, nos dejaba  a los 52 años José María Silva Naveros, de esa gente mágica que conocí siendo hace ya muchísimos años de la mano del maestro Jambrina. El cielo está de jarana, pero aquí abajo te echamos horriblemente de menos. Un beso a los de su sangre Juan Cruz, Reyes, y a Chus, en su corazón, tan grande siempre a su lado. Descansa y cuídanos a todos allá arriba, querido amigo)


4 comentarios:

Alberto Jambrina Leal dijo...

Muchísimas gracias Ana Pedrero por sintetizar con palabras muy bien elegidas el huracán que era nuestro amigo Jose María Silva Naveros. Estoy completamente de acuerdo con todo lo que cuentas en este post. Como diría Jose Luis San Pedro: "Una vida vivida en banda ancha" y muy querida y compartida por tod@s. Marce y Alberto Jambrina, Zamora

Finca Castilla Verde dijo...

Hago mias las palabras de Alberto. Gracias por poner en palabras lo que fue (y aun es dentro de nosotros) nuestro gran amigo.

Anónimo dijo...

Maravilloso Ana! No sé sí sé podría explicar mejor con palabras...

NERTAM folk dijo...

Emocionantes tus palabras, su recuerdo...
Un abrazo sincero para todos vosotros en un momento como este.

Desde Aragón, NERTAM.
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